Los traductores traducen para comunicar, para hacer que un tercero que desconoce la lengua en la que está escrito un determinado mensaje (oral, escrito o audiovisual) pueda entenderlo y llegar al receptor. La traducción (en sus diferentes vertientes: traducción escrita, oral audiovisual, automática) es un instrumento de comunicación.
La traducción nace de la diferencia entre las lenguas y las culturas. La traducción, asimismo, desempeña un papel importante en el proceso de normalización de las lenguas minoritarias. La necesidad de la traducción se pone de relieve a lo largo de la historia y sus orígenes son remotos. Durante toda la historia, la traducción ocupa una gran importancia, sea como fenómeno implícito, ya que hay constancia de mitos, narraciones que se repiten en diversas culturas (por ejemplo, la narración del diluvio que surge de la cultura babilónica), sea de modo explícito; lo cierto es que la cultura occidental comienza en el Próximo Oriente gracias a la traducción ya que elementos culturales del Próximo Oriente y Egipto pasaron a través de la literatura griega y hebrea a través de traducciones explícitas e implícitas
En la actualidad se ha producido un gran cambio en el mundo de la traducción que viene dado por el aumento de las relaciones internacionales y tecnológicos. Se ha incrementado sustancialmente el volumen de traducciones y también se ha ampliado el ámbito de la traducción, ya que aparecen nuevas modalidades como la interpretación simultánea, el doblaje de ficheros audio, la traducción mecánica.
En la actualidad se ha producido un cambio en el método de trabajo del traductor, condicionado no sólo por los nuevos medios tecnológicos que se ponen a su alcance (ordenadores, bancos de datos, magnetofón), sino también por la concepción de la traducción en si misma.